Tienen trabajos diferentes pero intercambian ideas y también clientes. Y ahorran.
Trabajar por cuenta propia para muchos tiene sus ventajas, pero pasar dÃas enteros en la soledad del hogar o por no poder acceder a una oficina también puede volverse contraproducente. Para los profesionales autónomos o free lance existe ahora la alternativa de agruparse y compartir no sólo el espacio, sino también ideas, contactos y a veces hasta clientes. Esta nueva tendencia, que no deja de crecer en el mundo, se enmarca en el llamado movimiento coworking. La comunidad empezó en la ciudad estadounidense de San Francisco, en 2005, luego se expandió a Europa y hace poco llegó a Buenos Aires.
“Trabajar juntos es más divertido”, es el lema que une a esta comunidad en todo el mundo. En Argentina, hay dos emprendimientos coworkers importantes. Uno es Cowork Central y el otro Coworking Buenos Aires, que abrió un espacio en Palermo Soho. El costo de la oficina, totalmente equipada, ronda los 800 pesos mensuales.
Favio Trasi, de 42 años, fundó la oficina de Coworking Buenos Aires hace seis meses, tras trabajar como autónomo en su propia productora de video y publicidad. “El proyecto surgió como una solución para un problema de mucha gente que se aburrÃa en sus casas y no se podÃa ordenar. Acá hay pautas, paramos para comer e intercambiamos ideas”, contó Trasi. En las oficinas se juntan para compartir un mismo espacio diseñadores, programadores, guionistas, periodistas y escritores. “Acá hay muchos compañeros de trabajo, pero no hay un jefe, trabajamos todos más relajados y no estamos tensionados porque no hay que agradar a nadie para quedar bien”, dice Tarsi. Los trabajadores que comparten oficina no son sólo argentinos, también hay muchos extranjeros provenientes de Sudamérica, Estados Unidos y Europa, por lo que la experiencia es todavÃa más enriquecedora.
Fernando Maclen, es el creador de Cowork Central, y explicó cómo surgió su proyecto: “Yo trabajaba desde casa, donde mi vida personal se mezclaba con mi trabajo, además de ser un lugar solitario. Investigando en Internet, conocà sobre esta modalidad, que consiste en compartir un espacio con otros profesionales y asà fomentar el intercambio de trabajo, ideas, culturas y crecimiento tanto personal como profesional”. Para Maclen, el coworking no es sólo un medio de vida, para él también se trata de una filosofÃa que intenta expandir con viajes alrededor del mundo para conocer la comunidad en otros paÃses. “El concepto coworking a veces se confunde, con esto quiero decir que nuestro espacio es más que un escritorio con acceso a Internet: es un lugar propicio para el networking e incluso la capacitación, ya que estamos organizando seminarios relacionados con los negocios y comunicación tanto para nuestros miembros como para el público en general”, sostuvo.
Trasi aseguró que “no hay obligación de venir siempre. Cuando tienen más trabajo, vienen más tiempo, y si no hay que quedarse, se van”.
Por Silvina Herrera
Fuente: Perfil
Más información: www.perfil.com

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